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- Net Economy: de la experiencia al conocimiento
del valor de la información
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Una organización pasa
por diversas etapas de maduración que la llevan
a comprender el porqué de una renovación,
sea esta de mejora como en el caso de rediseño
de sus procesos operativos.
La asimilación del uso de nuevas tecnologías
de la información, se presenta como una
superación de progresivas etapas en las
que el usuario toma noción a medida que
conoce las posibilidades operativas de las nuevas
soluciones.
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Evolución
no Revolución
A partir de las voces de renovación existen muchas
opiniones sobre las virtudes que se logran mediante la
utilización de las tecnologías de la Sociedad
de la Información. El aspecto interesante es que
el verdadero beneficio no se recibe en forma directa de
esas tecnologías, sino de la forma en la que se
puede repensar la organización del trabajo para
abarcar de una mejor manera el flujo de tareas que se
hacía de una manera menos evolucionada.
Al hablar de nuevas tecnologías muchas
veces este énfasis se enfatiza desde el punto de
vista de las prestaciones. En realidad, el aspecto que
más hace producir beneficios a una red o computadora
dentro de una empresa, es la forma en la que se piensa
esa actualización tecnológica que no es
otra cosa que pensar las tareas a través del intercambio
que generan nuevos medios disponibles para la circulación
de la información.
Así también vienen confirmadas
las teorías fundamentales de la existencia de las
organizaciones. La necesidad de un beneficio sustentable,
la expectativa de estabilidad en el desarrollo de los
mercados, la creación de una cultura que defienda
la caracterización de la organización; estamos
siempre hablando de variables que reconocen en la defensa
de los principios básicos de gestión de
una empresa, el porqué implementar una mejora en
las tecnologías utilizadas.
Aún cuando muchas veces el argumento
gira en torno a una revolución en las modalidades
de gestión, personalmente estoy más de acuerdo
con la visión de que se trata de una evolución.
Un proceso en el cuál seguimos buscando los mismos
objetivos aunque, esta vez, a través de medios
que provocan cambios fundamentales en la lógica
de nuestras formas de intercambio.
Son justamente la velocidad y la ausencia
de limitaciones en el flujo de información quienes
representan el verdadero cambio en nuestra manera de hacer
las cosas. Actuamos sobre la base de lógicas casi
universales, sin considerar horarios o distancias, pero
también con una visión mucho más
profunda del porqué hacemos las cosas en la manera
en la que las encaramos. Un proceso de evolución
natural que potencia nuestra propia capacidad de pensamiento
sin las barreras naturales que nosotros mismos nos imponíamos.
Este es justamente el fenómeno que provoca en nosotros
la disponibilidad de una red que nos integra y une, aún
cuando no la utilicemos, pero que podemos explotar para
maximizar nuestras oportunidades, nuestra capacidad de
aprender y conocer nuevas alternativas de acción.
Por esto hablamos de evolución.
Porqué
innovar?
Entre disponer de una red para intercambiar información
de procesos y convertirla en un verdadero elemento de
colaboración entre las personas y resultados de
una organización, existe un universo de posibilidades
y diferencias fundamentales, en la forma en que las personas
involucradas asumen el cambio del que estamos hablando.
En un primer momento fueron las grandes
compañías las que, por una cuestión
de escala de producción, comprendieron la conveniencia
de implementar procesos colaborativos de intercambio de
información. Hoy en día se observan consecuencias
clara en los resultados del porqué esta conveniencia
está provocando un cambio completo en las cadenas
de generación de valor de las economía.
Por ejemplo, la escala de uso de la red en España
ha generado un giro de negocios de 1160 millones de euros
que provoca que el 19,4% de los internautas hagan uso
de operaciones de compra y venta a través de internet,
de acuerdo a las cifras de la Asociación Española
de Comercio Electrónico (AECE – Fecemd ®
2003), para el último año.
Pero el uso de la red se puede convertir
en mucho más que intercambio comercial. El conocimiento
forma parte de la mercancía esencial que nuestras
organizaciones manejan y que bajo la forma de experiencia,
know how, especialización y/o colaboración,
convierten los procesos organizacionales en verdaderas
formas de “aprender haciendo” al uso de redes
para el intercambio de la información. Una persona
ahora puede disponer de la información en tiempo
real respecto a otra ubicada en un lugar distinto, disponiendo
de una base de información de libre acceso y consulta
sobre operaciones comerciales o decisiones claves para
la compañía. O bien, puede encontrar en
la misma red y sus intercambios la fuente para profundizar
los conocimientos que utiliza en las etapas de decisión
de la vida profesional y personal.
La red como fuente de intercambio hace mucho
más que acelerar el fluir de la información.
En realidad consiente una disponibilidad sin limitaciones
de información que se convierte en la verdadera
herramienta de quienes tienen la decisión de aumentar
su valor experiencial en sus propias actividades. Desde
el punto de vista de la formación, es interesante
también ver como el 38% de las grandes compañías
en América Latina utiliza sistema de e-learning
(según Kaagan Research Associates en una investigación
para Cisco Systems – ® 2002), lo cuál
representa una evidencia clara de la contribución
al conocimiento de la que estamos hablando.
El disponer de una red convierte en desafío
la acción de utilizar nuevos recursos que esta
vez hacen evolucionar verdaderamente nuestra forma de
hacer las cosas. Podemos utilizar cables y PC’s
para hacer funcionar una aplicación de procesador
de texto y buscar algo de información en internet
o, estos mismos recursos, para convertirlos en elementos
potenciadores de nuestras propias actividades. Tecnologías
ya disponibles y capacidades absolutamente redundantes
para el uso simplemente de oficina o de intercambio de
comunicaciones, hoy nos dan una oportunidad que se convierte
en el desafío de aprender a utilizar las herramientas
disponibles para crear valor en nuestras acciones y nuestro
pensamiento.
Las herramientas tecnológicas no
son la clave del valor de estos procesos. No nos debemos
dejar inducir por este engaño tecnológico.
En realidad una solución de valor agregado puede
perfectamente construirse a partir de los mismos recursos
de los que ya disponemos habitualmente en toda organización.
La clave está en la forma en que asimilamos la
innovación como un proceso que nos ayuda a hacer
cosas conocidas de maneras absolutamente nuevas por saltar
las limitaciones que usualmente teníamos en nuestros
intercambios. La capacidad profesional para meditar una
innovación y enfocarla verdaderamente desde un
punto de vista estratégico, es la que determinará
la utilidad de las soluciones que se utilizarán
y la verdadera contribución que se provocará.
Etapas
de Maduración
En este proceso evolutivo que elige una organización,
existen etapas de asimilación que configuran la
forma en la que se aprende a manejar los nuevos recursos
de los cuales disponemos para hacerlos parte del engranaje
productivo. El aprendizaje constituye el proceso esencial
en el que una organización se sumerge cuando decide
poner en marcha una innovación operativa. La utilización
de las tecnologías de la información para
almacenar la información relevante y para acelerar
la comunicación entre sus distintos protagonistas
en cada proceso productivo, se convierte en la principal
forma de acumular experiencia y convertirla en conocimiento
para toda futura oportunidad en la que se tomen decisiones.
Esta natural evolución derivará
en decisiones que, aún en la pequeña o mediana
organización, progresivamente provocarán
que se utilice el sistema informativo como eje de las
estrategias futuras.

Si este análisis lo aplicamos al
progresivo dominio de la tecnología, nos encontraremos
con una evolución que se inicia en la simple utilización
de tecnología web para dar a conocer parte de la
información institucional a terceros. A medida
que recorremos esta escalera evolutiva será la
experiencia misma la que provocará que se vaya
pensando progresivamente en utilizar en forma más
profunda y efectiva la tecnología como apoyo a
los procesos operativos.
Si nos posicionamos en un primer momento
de toma de conocimiento de la tecnología, es natural
que el aprendizaje derive en la pregunta sobre como utilizar
ese instrumento para apoyar el intercambio con clientes
y/o proveedores. La derivación de este proceso
de asimilación, en combinación con una dirección
que profundice al máximo la contribución
de las distintas herramientas que se utilizan, convierte
progresivamente a las tecnologías de la información
en una fuente de valor agregado, como lo eran hasta el
momento los conceptos tradicionales de ingresos (como
la facturación).
De hecho, la misma información que
circula en la organización y empieza a constituir
sus bases de datos, constituye una fuente de conocimiento
que profundiza la experiencia de administrar el negocio
y por ello también significa una evolución
en el concepto de valor que arrojan como resultados las
tecnologías de la información.
Evolución
en la cultura organizacional
En la medida que el proceso de maduración avanza
hacia las etapas más interactivas, por definición
se necesitará una profundidad mucho mayor sobre
los objetivos perseguidos a través de de la innovación.
Ya no bastará decir esta información queda
disponible para ser publicada en la web, sino que empieza
a tomar valor el concepto de proceso relacionado a la
apertura web, con datos dinámicos que pueden ser
expuestos o intercambiados en tiempo real respecto a los
resultados internos de la organización.
Para poder definir el diseño y contenidos
de los canales de comunicación web con el cliente,
primero deberá existir una definición sobre
cuál es la parte de información y sus propiedades
mínimas para ser susceptible de publicarse o intercambiarse.
Empezamos a pensar en la información con un sentido
de proceso que también reconoce el valor del cambio
de las propiedades en su circulación.
Se verifica un aumento de valor de cada
Kb intercambiado, desde el momento mismo en que progresivamente
se determina la información a publicar, hasta cuando
esos flujos de información forman parte de flujos
dinámicos que continuamente se actualizan y, especialmente,
cuando se deciden poner en marcha procesos que hacen su
valor clave en el procesamiento externo de la información.
Nuevas
realidades con principios básicos omnipresentes
Desde la misma iniciativa de publicar en la red hasta
el momento en que esa información empieza a recibir
el procesamiento en entornos externos a nuestras instalaciones,
siempre estamos haciendo una valoración cualitativa
sobre cuál es el carácter que le da a la
organización, un aumento de valor gracias a la
disponibilidad y uso de esos flujos ordenados de información.
Toda definición de proceso involucra
una definición estratégica y lo mismo ocurre
cuando la decisión abarca a la posibilidad de realizar
el procesamiento a través de recursos tecnológicos
externos. Podría ser un argumento que parece lejano
o de futurología, pero la realidad es que ya existen
múltiples procesos empresarios que se apoyan en
el procesamiento externo que, por sus propias características,
conviene que se gestione desde la contratación
de proveedores externos especializados. Por ejemplo, la
difusión de información disponible 24 hs,
en un sitio web se constituye en el ejemplo básico
que complementa desde el exterior a los procesos internos.
Si pasamos a procesos de logística con ingreso
de datos en forma remota, al resguardo de información
en lugares alejados o a la tercerización de los
procesos de suscripción y venta, nos avecinamos
sorprendentemente a la existencia de procesos clave que
reciben la guía y administración de organizaciones
especializadas en esa tarea.
Así como servidores disponibles las
24 hs., medidas de seguridad redundantes y capacidades
que toleren altos volúmenes de demanda y, a la
vez la disponibilidad de una conexión continua;
no serían la característica normal de una
empresa tradicional de servicios; las organizaciones progresivamente
reconocen los procesos a tercerizar y la base para hacer
de ellos una fuente de beneficios, que hasta hace poco
tiempo no formaba parte del concepto tradicional de ganancia.
Estamos hablando de nuevas lógicas
para procesos que reciben el impacto de información
que circula en simultáneo en todas las áreas
de negocio. Sin restricciones de distancia o disponibilidad,
pero también reconociendo que la clave para la
productividad de este tipo de procesos, es identificar
claramente el nivel de contribución que se debe
alcanzar con los procesos de innovación.
Nada más tradicional
que aplicar correctamente el principio de beneficio, a
un flujo de información que hoy en día representa
la fuente más evolucionada de innovación
y, también, la necesidad más fuerte de reconocer
que este es el momento en el que más importancia
adquieren las leyes fundamentales de la rentabilidad,
para asegurar la continuidad de nuestras actividades en
el tiempo.
Prof.
Ulises G. Miranda
e-business
Proyectos de Inversión
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el Primer artículo de este tema
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artículo de este tema [Aquí
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