*Texto adaptado por Jorge M. Ituarte de artículo escrito por Carl Shapiro y Hal R. Varian
|
 |
Las
estrategias de precios y de posicionamiento
adquieren mayor relevancia cuando el costo marginal
de su producto es cero.
La nueva economía TAMBIEN está
sujeta a sus viejas leyes. En un mercado
libre, una vez que varias empresas han reducido
al mínimo los costos necesarios para
crear un producto no diferenciado, las fuerzas
de la competencia habitualmente acercan el precio
al nivel de su costo marginal –el costo
de fabricación de una copia adicional.
|
En 1986, Nynex lanzó la primera guía de
teléfonos electrónica: un compact disc con
todo el listado telefónico del área de Nueva
York. A un valor de US$ 10.000 la copia, la empresa vendió
los compactos al FBI, al IRS (o sea la DGI norteamericana)
y a otras grandes organizaciones gubernamentales y comerciales.
Percibiendo en este negocio una inmejorable oportunidad
comercial, James Bryant, ejecutivo a cargo del proyecto,
dejó la empresa para montar la propia, a la que
llamó Pro CD. Su meta era preparar una guía
electrónica de todo Estados Unidos.
Temiendo el ataque que sufrirían sus lucrativas
páginas amarillas, las empresas telefónicas
se negaron a darle a Pro CD la licencia de las copias
digitales de sus listados. Pero esto no detuvo a Bryant.
Viajó a Beijing y contrató mano de obra
china a US$ 3,50 diarios para ingresar en las computadoras
todos los listados de todas las guías telefónicas
de Estados Unidos. La base de datos resultante, con
más de 70 millones de números telefónicos,
fue utilizada para crear un disco maestro del que nacieron
después cientos de miles de copias. Los CDs,
cuyo costo de producción era inferior a un dólar,
se vendieron por cientos de dólares generando
abultadas ganancias para Pro CD.
Pero el boom de la guía telefónica en
CD fue efímero: atraídos por un potencial
de rentabilidad en apariencia sólido, competidores
como Digital Directory Assistance y American Business
Information se apresuraron a lanzar productos similares
que en esencia contenían la misma información.
Y dado que no había diferenciación entre
los productos, las empresas se vieron obligadas a competir
exclusivamente sobre la base del precio. Como es lógico,
los precios cayeron. Pronto, las guías de teléfono
electrónicas se vendían por unos pocos
dólares en paquetes de software con descuento.
Este producto –de alto precio y altos márgenes
sólo unos meses antes- se había convertido
en moneda corriente.
El rápido surgimiento y la veloz caída
de las guías telefónicas en CD deben servir
de advertencia a los proveedores de productos de información,
especialmente si se venden en forma digital. Revela
que la llamada nueva economía todavía
está sujeta a sus viejas leyes. En un
mercado libre, una vez que varias empresas han reducido
al mínimo los costos necesarios para crear un
producto no diferenciado, las fuerzas de la competencia
habitualmente acercan el precio al nivel de su costo
marginal –el costo de fabricación de una
copia adicional. Y dado que el costo marginal
de reproducir la información tiende a ser muy
bajo, el precio de un producto basado en la información
–en estas condiciones- tenderá
también a ser bajo si queda librado a las fuerzas
del mercado.
Lo que convierte a los productos basados en la información
en económicamente atractivos -su bajo costo de
reproducción- también los convierte en
económicamente peligrosos.
Quienes producen información muchas veces cometen
el error de suponer que sus productos no están
sujetos a las leyes económicas que rigen la vida
de los bienes más tangibles. Pero, tal como descubrió
Pro CD, las cosas no son así. Aunque los bienes
de la información tienen una economía
de producción poco común, no dejan de
estar sujetos a las mismas fuerzas competitivas y del
mercado que rigen los destinos de cualquier producto.
Su éxito también depende de las
habilidades tradicionales de la gestión de productos:
entender con claridad las necesidades del cliente, lograr
una diferenciación genuina, y desarrollar e implementar
una estrategia de precios y de posicionamiento inteligente.